La II República representó un proyecto de modernización profunda para nuestro país. En muy poco tiempo, España avanzó en derechos, libertades y justicia social con una ambición que aún hoy interpela a nuestro presente: el sufragio universal en igualdad de sexos, la afirmación del laicismo, la extensión de la educación pública y de la cultura, la apertura de un horizonte de derechos civiles como el divorcio y la voluntad de construir un Estado más democrático, más justo y más atento a la realidad plural del país.
Recordar la República no es un ejercicio de nostalgia. Es, por el contrario, una forma de pensar el futuro. Porque allí donde hubo escuela pública, dignidad del trabajo, cultura compartida, secularización de las instituciones y ampliación de derechos, hubo también una idea de España más decente, más culta y más igualitaria. Y porque frente a quienes pretenden reducir la memoria republicana a una reliquia del pasado, reivindicamos su plena vigencia como horizonte de transformación democrática para nuestro país.
Hoy, cuando amplias capas de la sociedad sufren la precariedad, el deterioro de los servicios públicos, la dificultad en el acceso a la vivienda, la desigualdad territorial y una desafección creciente hacia unas instituciones a menudo demasiado blindadas a la participación popular, la causa republicana vuelve a presentarse como una tarea de nuestro tiempo.
No hablamos solo de una forma de estado. Hablamos de un proyecto de país asentado en la soberanía popular, la ética pública, la justicia fiscal, el refuerzo de los servicios públicos, el municipalismo, el feminismo, el ecologismo, la paz y la defensa de lo común. En esa tradición se reconoce Izquierda Unida, y desde ella continuaremos trabajando.
La monarquía no puede ofrecer ese horizonte, careciendo de un proyecto futuro y sólido de país. Es una institución hereditaria, incompatible en su raíz con una democracia plenamente igualitaria. Frente a ella, defendemos una III República construida desde el poder popular, al servicio de la mayoría social, capaz de garantizar y blindar derechos, de reconocer la pluralidad de los pueblos de España en un sólido marco común y de situar la vida digna de la clase trabajadora en el centro de la política.
Este 14 de abril recordamos a quienes nos precedieron luchando por la libertad, la justicia social y la democracia, y renovamos nuestro compromiso con quienes hoy siguen defendiendo esos mismos ideales en los centros de trabajo, en los barrios y en el resto de esferas de la vida pública.
Desde Izquierda Unida y PCE animamos a los vecinos de Zamora a participar un año más en el homenaje que tendrá lugar a las 12:30h en la Plaza del Mercado.
¡Salud y República!
